El mejor masaje gay de mi vida

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Tal y como me dejasteis en mi último post, fue guiado por aquel guapo recepcionista hasta el lugar donde se iba a realizar mi primer masaje erótico gay. Y ahí estaba yo, en medio de una habitación poco iluminada, con música relajante e incienso de exóticos olores, cuando de pronto la puerta se abrió y entró un tipo que era todo sonrisas, y con un físico igualito al maromo de esta foto. No quiero decir que fuera clavado a este actor, pero vamos, que poco tenía que envidiarle, y sólo de mirarlo la polla se me puso tan dura, que intuí que el masaje lo mismo duraba bien poco.

El chico, de poco más o menos mi edad, dijo llamarse Andrés, y me dijo que lo primero que tenía que hacer era relajarme; yo ni cuenta me había dado de lo tenso que estaba, pero tenía toda la razón. No eran nervios por vergüenza o pudor, sino por curiosidad hacia lo desconocido, y que iba a provar por primera vez en mi vida. Yo mejor lo llamaría excitación, pero la verdad que tampoco estaba para andar haciendo una lucha dialéctica, ya ves tú.

Me pidió que me tumbara boca abajo para empezar, y que iba a aplicarme unos aceites relajantes para empezar a crear ambiente; me preguntó si era mi primera vez, y cuando le dije que sí, me aseguró que lo iba a pasar muy bien, pero que durante un rato íbamos a estar muy en silencio. Yo sólo tenía que relajarme y disfrutar, me aseguró.

Eso era más fácil decirlo que hacerlo, porque yo lo único que podía hacer era sentir sus manos sobre mi espalda primero, pero después por todo mi cuerpo. Relajarme era imposible, y no podia seguir quieto ni un segundo más, pero entonces Andrés me puso una mano en la espalda apretando con fuerza, y se inclinó hacia mí para decirme al oído que, si me portaba bien, iba a tener la mejor tarde de porno gay de toda mi vida.

Eso fue lo que en realidad me hizo estarme quieto, aunque mi polla tenía ideas propias y cada vez se hacía más y más grande. Pero la promesa de tener una excitante sesión de sexo con aquel ejemplar masculino tan espectacular hizo que la balanza se inclinara por supuesto para un lado, y en ese lado estaba Andrés y un prominente paquete que yo le adivinaba a través de la toalla que se le enrollaba en la cintura.

Otra noche loca en un local gay

Después de la noche tan excitante que pasé en la discoteca y que ya conté en mi anterior post, debo reconocer que me estaba empezando a picar el gusanillo de probar otra vez, porque pocas veces lo había pasado tan bien teniendo sexo desenfrenado pero a la vez en un sitio de ambiente. El amigo que me acompañó la vez pasada no se encontraba en la ciudad en esos momentos, pero después de pensarlo bien decidí que era lo mejor, ya que estaba un poco cortado por el encuentro que habíamos tenido casi sin pensarlo en aquel cuarto oscuro.

Así que me lancé a la aventura, pero decidí no volver al mismo local, e ir probando otros sitios ahora que me había animado a salir de marcha por discos gay. La idea me vino mientras leía un periódico un día en el desayuno, y me quedé mirando los anuncios clasificados de contactos; siempre los de tipo gay están más escondidos, no sé por qué. Por eso me llamó la atención un cartel un poco más grande de lo normal, que anunciaba claramente un gabinete de masajes para hombres en exclusiva. Me resultó curioso y divertido, pero si he de ser sincero, fue mi polla la que decidió por mí, porque pensar en lo que podía pasar allí dentro me la puso dura de inmediato.

 

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Así que me lancé, conecté a su chat gay para hacer una reserva, me tomé el viernes por la tarde libre, y me encaminé hacia aquel lugar con una mezcla de excitación y también de intriga, porque nunca había estado en uno parecido ni conocía a nadie que lo hubiera hecho; claro que tampoco quise indagar mucho entre mis conocidos, porque la verdad es que me daba algo de pudor, ¿lo podéis creer? No me considero un tío cortón, pero está claro que no me conozco lo suficiente, jajaja.

El gabinete de masajes gay estaba situado en la primera planta de un edificio de oficinas moderno y con muchas medias de seguridad; al llegar al portal me pidieron el nombre y el DNI, y me preguntaron a dónde me dirigía, y tras llamar y pedir confirmación me dejaron pasar con mucha amabilidad. Subí la escalera y me encontré ante una puerta lujosa, y cuando me abrió el oficinista, un tipo que estaba bien bueno como no podía ser menos, también me gustó mucho su recepción y su sala de espera, decoradas con gusto y con muebles muy cómodos.

Así que allí estaba yo, esperando un poco nervioso ante lo que estaba por venir cuando por fin el recepcionista me indicó que podía pasar… y lo que pasó os lo contaré en otra próximo entrada.

Historias morbosas de discoteca

No puedo decir que he estado particularmente interesado en ligar en las discotecas porque siempre he pensado que allí no es posible encontrar al amor de tu vida, también soy un chico gay con mucho orgullo y soy de los chicos a los que les gusta currárselo cuando conquista a un hombre.

Pero entonces un buen amigo me dijo que salir el viernes a una nueva discoteca que habían abierto cerca de donde vivimos y que prometía encontrar a tu media naranja, de lo contrario te devolvería el precio de la entrada. Obviamente era un gancho publicitario, pero era muy bueno y decidí ir a dar una vuelta para ver lo que pasaba puesto que aquel día me encontraba especialmente cachondo y excitado. Previamente habíamos estado bebiendo por los pubs de la zona y la verdad es que nos pasamos bastante aunque no hasta el punto de ir por los suelos, pero si llevábamos una borrachera importante.

Entramos en la discoteca y para mi sorpresa era de “ambiente”, es decir, solo habían chicos y no de estos viejos babosos que van a ver lo que pillan, eran chicos jóvenes y guapos que parecían sacados de un anuncio, por lo que presentí que aquella sería una gran noche. Nos tomamos una copa mientras nos deleitábamos con esos tíos musculosos y guapos bailando y restregándose en medio de la pista. Finalmente decidimos entrar en una de las habitaciones que habían para tener sexo gay gratis y nos instalamos en la semioscuridad porque estábamos algo cortados ya que nunca habíamos tenido una experiencia de este tipo.

Habían unas 20 personas participando en diversas actividades sexuales en aquella sala y nosotros allí sentados con cara de circunstancia. Encontramos una esquina y empezamos masturbarnos para no desentonar y porque estábamos calentísimos y a los pocos minutos éramos uno más y nos habíamos fusionado con aquel grupo de tíos salidos; me hacían sexo oral, yo se la chupaba a cualquiera que pasara, metía mano a diestro y siniestro y en definitiva estaba disfrutando de lo lindo.

Las reglas fueron claras desde el principio: Usted debe pedir siempre permiso para participar, ya sea expresa o implícitamente, teniendo en cuenta que “no” significa claramente que no quieren nada con usted. Pero, por supuesto, el “no” es una palabra que no suele estar en el vocabulario de muchas personas puesto que tampoco nuestros clientes son muy exigentes. Con un gesto inconfundible, un chico me pidió permiso para estar más cerca de mi. Antes de que pudiera recordarle la obligación de utilizar un condón, él me mostró que ya tenía una en su mano. Se lo puso y directamente me bajó los pantalones del todo, me puso vaselina y empujó la cabeza de su pene en mi ano hasta que finalmente entró hasta el fondo.

Después de unos minutos haciendo de pasivo aquel chico eyaculó y a los dos minutos ya me estaba comiendo la boca con otros dos tíos mientras que mi amigo hacía lo propio y nos mirábamos sonrientes por la dantesca escena. Después le perdí la pista y al cabo de una hora más o menos lo encontré en otra habitación, mi amigo le estaba haciendo una mamada a pelo a otro hombre, así que yo me animé y empecé a comer su polla, jamás lo había hecho pero aquel día valía todo y el secreto quedaría entre nosotros.

Cuando esto sucedía tenía manos por todos los lados de mi cuerpo y me introducían dedos y pollas mientras que yo tan solo me limitaba a gozar como una perra. Después de correrse de una forma brutal, mi amigo se levantó y bebió más whisky, entonces empezó a hablar con un hombre que le dijo que él estaba tratando de contener la eyaculación durante el mayor tiempo posible, pero que cuando aquella noche tuvo relaciones sexuales con él se le hizo muy difícil.

Mareado por el alcohol y después de haber perdido la cuenta de cuantas veces eyaculé, me comí una polla y me penetraron analmente, decidí marcharme de allí porque había tenido suficiente, pero sin duda mi visión respecto a la pareja y el sexo gay cambió radicalmente desde ese momento y vivo mis relaciones con muchísima más intensidad.

Salir de juerga en Malasaña

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Malasaña es una zona preciosa situada en el Oeste de Madrid conocida por los amantes de la noche Madrileña, la Gran Vía queda hacia el sur, la calle Fuencarral cara el este y la calle de Carranza queda hacia el norte. Malasaña acaba en la Plaza de España cruce con la Calle de la Princesa y pese a que el barrio más conocido a nivel mundial es el de Chueca por su apertura y su ocio, Malasaña le hace sombra muy de cerca.

Dos revoluciones esenciales tuvieron lugar en Malasaña: La primera fue un alzamiento contra la ocupación napoleónica en el año 1.808 protagonizada por Manuela Malasaña, que da su nombre a la calle. Manuela Malasaña era una vieja bordadora que recibió un disparo en la plaza del de mayo de (el conocido cuadro de Goya representa esta disparos) pues llevaba dos tijeras como si fuera un arma y las intentó usar contra el ejército francés. La segunda fue en la década de 1980 y fue la archiconocida “Movida Madrileña”. La movida Madrileña fue un movimiento asociado cultural que tuvo luegar en la villa de Madrid a lo largo de los primeros diez años tras la muerte de Franco en mil novecientos setenta y cinco y representó un intento por parte de la joven generación para cambiar tanto la ética como el estilo de todo.

Pedro Almodóvar es buen ejemplo de esta ola cultura hedonista y radical, sus primeras películas como Pepi, Luci, Bom y Otras Chicas del Montón, reflejan la libertad del instante. “Madrid me Mata” y “De Madrid al Cielo” eran los gritos de guerra aquella época tan entrañable y que marcó a toda una generación, una generación que expresaba tanto sus grandes ganas de cambio y su vitalidad como su capacidad destructora.

El centro de Malasaña es la Plaza del 2 de Mayo. Las personas que viven cerca de esta área con orgullo se llaman a sí mismos “los malasañeros” y el distrito sostiene un cierto sabor del espíritu mentado de la movida. Este es un vibrante distrito lleno de bares y cafeterías frecuentadas los fines de semana con todo género de personas de hard rock amantes de los seguidores de la moda de tendencia, mas los residentes tienden a ser más la opción alternativa y el estilo artístico. Un sinnúmero de sus calles han sido renovadas, con lo que es considerablemente más atrayente que hace una o dos décadas.

La renovación parece estar atrayendo a un número creciente de buenos negocios a precios razonables, restaurantes y tiendas interesantes. La Calle Pez es una calle atrayente con buenas cafeterías, restaurantes, tiendas y un teatro. Las cautivadoras plazas de San Ildefonso o bien la plaza de Juan Pujol son los lugares de sensación del distrito con agradables cafés y muchas tiendas alrededor.

Malasaña es una de las zonas tradicionales para salir de noche. En los clubes la categoría de edad está comprendida normalmente entre los 18 y los 25 años, mas hay espacio para cualquier tipo de gente en este distrito. La mayoría del alojamiento en esta zona se compone de casas que dan cobijo a los turistas y pensiones, los cuales están entre los más valorados de la ciudad de Madrid.

Al otro lado de San Bernardo del Conde Duque tenemos una zona apacible del distrito. Recibe su nombre de los increíbles enormes cuarteles militares, concretamente el Cuartel del Conde Duque, construido en 1.727 por seiscientos guardas y cuatrocientos caballos, que aparta el distrito de la Plaza de España y la calle Princesa. El cuartel, fue construido por el arquitecto Pedro de Rivera que fue técnico de Felipe V, tiene 3 patios impresionantes y una bella entrada barroca y ahora cobijan un centro cultural gestionado por el gobierno de la ciudad. Las plazas próximas establecieron cafés al aire libre para atender al conjunto artístico inconformista de la capital de España.

Madrid, zona de ocio universal

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Madrid, la capital de España, es una de las urbes más animadas del planeta, una urbe que jamás duerme (los Españoles dirían que Madrid es una ciudad que tiene “mucha marcha”), y acá tenemos una lista de ciertos lugares para visitar y cosas que hacer para gozar de “la noche Madrileña”.

A lo largo de los fines de semana o bien ya antes de los días festivos, y asimismo en los días anteriores a la Navidad, no es extraño ver a más gente fuera de casa a las cuatro, cinco o bien seis de la mañana que en muchas otras urbes. Esto no es una mera coincidencia y los Madrileños también son conocidos a nivel local como “los gatos”, si afición a salir de madrugada es conocida en toda España y de ahí que haya tanta oferta a la hora de salir por la noche.

La vida nocturna de la capital española tiene algo para todo el planeta, sean cuales sean sus preferencias, edad o bien nacionalidad. No tienes que preocuparte por tu condición sexual, razo o creencia, en Madrid todo el mundo es bien aceptado en bares, cafeterías y restaurantes porque son gente llana y acogedora. Mi experiencia personal allí ha sido magnifica, llevo muchos años yendo a aquella maravillosa ciudad y aún me falta mucho por ver puesto que es muy grande.

Va a poder descubrir “la noche”, con esta descripción de la noche de la villa de Madrid, un breve resumen de las diferencias entre los bares y pubs, y ciertas recomendaciones más zonas de la urbe se puede visitar para continuar su actividad preferida de la noche. Está todo ahí: discos, pubs, bares, restaurantes, locales de flamenco y un sin fin de cosas más.

Si usted o alguno de sus amigos están pensando en casarse, ¿por qué razón no venir a la capital de España para su despedida de soltero o bien despedida de soltera ?. O bien quizás le agradaría leer sobre el distrito gay de la capital de España, con sus bares, clubes, zonas de ocio y restaurantes exclusivos para gays, así como el conocido establecimiento gay friendly .

La capital de España puede acoger simultáneamente todos y cada uno de los gustos y nacionalidades, y sus pubs y bares irlandeses atender a una población cada vez mayor de estudiantes deportados y en el extranjero, así como los muchos locales que les agrada gozar de una pinta de Guinness.

También puede optar por una opción más simple: hacer un tour por la noche para recorrer la ciudad. Existen diferentes viajes en autobús para todas y cada una de las edades, en las que se va a mostrar la noche de la capital española de una manera segura y agradable, sin colas y con todos los detalles que usted necesite para sentirse cómodo..

Hagas cuanto hagas en Madrid sabemos de antemano que lo pasarás muy bien y querrás volver el próximo año. Ahhhhhh, y que no se te olvide probar el famoso chocolate con churros después de una noche larga de fiesta, sienta de muerte al estómago ;D…